jueves, 14 de junio de 2012

Sobre Empresa y Universidad (I)

Las mentiras tienen la propiedad de que cuando se repiten un determinado número de veces, acaban pareciendo verdades. Las verdades por el contrario se convierten en obviedades, y terminan por pasar desapercibidas. Pero ¿cómo se distinguen las primeras de las segundas?. Muy fácil: la primeras necesitan que alguien (que sabe que no son verdad, pero le interesa) las siga repitiendo.
Esto es lo que ocurre cuando se habla sobre la relación entre la Universidad y el denominado sector productivo. Soy incapaz de recordar el número de jornadas, reuniones, seminarios, etc a los que he asistido o incluso participado como ponente en los que, invariablemente, el punto de partida del debate es la "desconexión entre la universidad y la empresa", la "escasa transferencia de conocimiento de la universidad al sector productivo", la "lejanía de la I+D universitaria de las necesidades de las empresas", y un largo etcétera de lugares comunes.
No puede ser que en veinte años, que son más o menos los que llevo oyendo estas cosas, haya quien siga empeñándose en mantener este tipo de afirmaciones cuando el cambio de la Universidad en esta cuestión, y en muchas otras, haya sido radical, y me atrevo a decir que proporcionalmente mucho mayor que el del, vuelvo a repetir, sector productivo español. ¿O es que alguien duda de que gran parte de la culpa de nuestra situación la tiene el apego a no moverse del sector del  ladrillo?
Y para demostrar lo que estoy diciendo sobre la relación Universidad-Empresa, aunque para mi sea una obviedad, vayan los datos más recientes, compilados en el último informe de la Fundación CyD, no especialmente caracterizada por dar jabón a las Universidades:
- Del I+D que se lleva a cabo en las Universidades, el 8% de su financiación proviene del sector privado (empresas que contratan a la Universidad), cifra superior a la de la media de la UE-15 (6,5%), a la de EEUU (6%), y similar, por ejemplo, a la de Canadá. El 8% se convierte en un 36,5% si nos circunscribimos a Ingeniería y Tecnología.
- De las empresas innovadoras, que se apoyan en socios, más del 35% cuentan con las Universidades, que es el segundo socio en importancia tras los proveedores, y por encima de Centros Tecnológicos, consultoras, etc.
- La cifra anterior se eleva a más del 50% para empresas de ámbitos estratégicos como Farmacia, Energía y TICs, y también, independientemente del sector, para empresas de más de 250 empleados.
Claro que para tener una buena y productiva relación hay que probar e intentarlo. Y en el caso de la Universidad Pública de Navarra, quienes lo han hecho muestran mayoritariamente su satisfacción de la relación, tal como se muestra en un estudio realizado. Estaremos encantados de que los que no han tenido oportunidad, lo intenten.
Por cierto, sigo dispuesto a participar en jornadas del tipo a las citadas más arriba que, a buen seguro, se seguirán organizando.

jueves, 31 de mayo de 2012

XII Premio Talgo a la Innovación Tecnológica

Ayer tuve ocasión de asistir en Madrid, en representación de la UPNa, al acto de entrega del Premio Talgo a la Innovación Tecnológica, que fue otorgado al proyecto presentado por un grupo multidisciplinar de investigadores de nuestra Universidad (Francisco Falcone, Mario Sorolla, Antonio López, Jesús Villadangos, Miguel Beruete y José Javier Astraín). El acto fue presidido por la ministra Ana Pastor, lo que da una idea de su relevancia. A la satisfacción y orgullo por el premio, como Vicerrector de Investigación, se unía en este caso una alegría personal por tratarse de investigadores que son, o han sido, compañeros cercanos de departamento, alumnos y, en un caso, doctorandos míos. No es el primer galardón importante que reciben, ya sea individual o colectivamente, y seguro que no es el último.
Estos acontecimientos dan pie a muchas reflexiones, pero yo en este caso destacaré dos. Por un lado me parece relevante que los galardonados sean  mayoritariamente investigadores de la "cantera" de la propia Universidad. Buenos alumnos, que se han convertido en excelentes profesionales con curriculums brillantes, a los que ahora se ha añadido este premio. Cuando se esgrime la endogamia como uno de los mayores males de nuestro sistema universitario, ejemplos como este demuestran que la endogamia no es en sí misma negativa, si nuestros investigadores, como es el caso, han ejercitado una importante movilidad incluso más allá del ámbito puramente académico.
La otra reflexión surge de un "detalle" del acto (tal como lo calificó la responsable de protocolo), que consistió en eliminar el nombre de pública de nuestra universidad en los discursos tanto de la ministra, como del presidente de Talgo. Y eso que en su discurso de agradecimiento Fran Falcone remarcó por tres ocasiones lo de Universidad Pública de Navarra para que no hubiese la menor duda. Está claro que tenemos un problema con el nombre que nos hace perder muchísima visibilidad. Entre eso, y que algunos tampoco quieren (ni) vernos, no nos queda otra que redoblar nuestros esfuerzos para mostrar todo lo bueno, que es mucho, que se hace en nuestra Universidad Pública de Navarra.

viernes, 18 de mayo de 2012

¿Quién ha dicho que no hay dinero para I+D?


Al menos para algunos sí que lo hay. Leemos en el anexo del “Acuerdo entre UPN y PSN-PSOE para dinamizar la economía y el empleo en Navarra….”, que se consigna una cantidad de casi 206 Millones de Euros para “Nuevos Centros de Investigación UN de Ingeniería Biomedica, Enfermedades Olvidadas y Nutrición-Dietética. Inversión y Funcionamiento”. Para tener una referencia, esa cantidad es, por ejemplo, superior a lo que está previsto destinar al IV Plan Tecnológico de Navarra para los próximos cuatro años (170 M€), y a la prevista para financiar la UPNa en 2012 (60 M€). Sencillamente, no lo entiendo.
Por si alguien no lo sabe UN es el acrónimo de Universidad de Navarra. 

martes, 24 de abril de 2012

Proyecto Mid-Frail y divulgación científica

Es una buena noticia que un proyecto en el que participa la Universidad Pública de Navarra, en este caso dirigido por el profesor Mikel Izquierdo, aparezca reseñado en medios de comunicación como El País o el Boletín Madri+d. A la calidad e interés del proyecto se une que se trata de un tema relacionado con la salud, en particular de las personas mayores, que lo hace más atractivo para el gran público.
Aunque esta última circunstancia no se da en muchos casos, sí que es cierto que en todos los campos de investigación es posible presentar resultados y proyectos solo inteligibles en su totalidad para expertos, de una manera comprensible para la mayoría. En esto los investigadores debemos hacer un esfuerzo para mostrar los resultados de nuestro trabajo de una forma menos técnica y más accesible. Es parte de nuestra obligación con la sociedad y, en ultima instancia, puede suponer una mejora de nuestra imagen y un retorno para nuestras investigaciones.
El miércoles pasado tuvimos en la UPNa una reunión con investigadores y profesores interesados en actividades de difusión y divulgación científica donde se debatieron estas cuestiones. Surgieron algunas ideas y propuestas interesantes que intentaremos poner en práctica, y que se sumarán a otras muchas actividades que se vienen desarrollando.

martes, 17 de abril de 2012

Los argumentos del ministro Wert

Me permitiré utilizar en este caso, y sin  que sirva de precedente, una expresión muy común en los programas del corazón cuando algún invitado quiere decirle a otro que miente. No sé si la expresión se usa porque queda más fino, o porque con eso se puede evitar una acusación por calumnias. En todo caso y ante datos y argumentaciones sobre el sistema universitario español más propias de tertuliano que de un Ministro de Educación, solo queda responderle con otra frase de tertulia: "eso es incierto". Eso es lo que, con datos ciertos y argumentos sólidos, se le dice implícitamente en el magnífico artículo de José Antonio Pérez y Juan Fernandez Armenteros publicado en El País.

Por cierto en todo el argumentario del Ministro, la investigación ni está ni se le espera.

miércoles, 11 de abril de 2012

Campus de Excelencia-Las formas también importan




















Tal como, de forma algo irónica, comentaba en mi entrada anterior, la financiación de la mayoría de Campus de Excelencia ha pasado a mejor vida debido al incumplimiento de los criterios de estabilidad presupuestaria por parte de las Comunidades Autónomas correspondientes, amén de le reducción de presupuestos del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

No quiero resultar destructivo sobre una iniciativa que nació bienintencionada, y que creo está produciendo efectos positivos sobre el sistema universitario. En nuestro caso, soy además un firme convencido de que el proyecto Iberus va a tener un enorme impacto en las universidades que participamos en él, y para ello estamos dedicando importantes esfuerzos.

Sin embargo las dudas surgen cuando uno se pregunta si para llegar a este punto era necesario semejante "montaje". Las universidades, y también los ministerios correspondientes, hemos invertido un enorme esfuerzo en términos de horas de trabajo y en recursos económicos para conseguir cantidades económicas que, siendo generosos, pueden calificarse de modestas. Eso sin olvidar que se trata de créditos que hay que devolver. La gestión de los fondos no es, para variar, fácil, y las universidades que han tenido que pasar por el calvario de las justificaciones pueden acreditarlo.
Estoy seguro de que si alguien se tomara la molestia de calcular los costes de todo lo invertido, resultaría una cantidad nada despreciable con relación a lo obtenido (insisto, como créditos).

En todo caso, un aspecto importante del programa CEI que me gustaría comentar aquí tiene que ver con ciertos aspectos formales del proceso: las evaluaciones y justificaciones recibidas desde la comisión que evaluó los proyectos presentados eran de una pobreza notable, y no era acorde con la envergadura de los proyectos presentados . Los actos públicos de presentación de proyectos se parecían más a un concurso tipo "Tú sí que vales", que a un acto académico (con jurado ausente en algún caso), en los que muchos universitarios nos sentimos avergonzados. Y como último ejemplo, la carta que adjunto: ni se nombra al Rector, ni a la Universidad, ni a la Comunidad Autónoma. Es una carta tipo, igual para todos, con firma escaneada. ¿Es serio decirle de este modo a un Rector, a su Universidad, y a su Comunidad Autónoma, que deja de financiársele un proyecto tan importante como este?. Las formas son en la vida muy importantes porque reflejan la consideración que del otro tiene quien las utiliza.



miércoles, 4 de abril de 2012

Caramelos para universitarios


En una reciente jornada de la Fundación General CSIC con el título "¿Cómo Medimos la Ciencia?", uno de los ponentes mostraba unos datos en los que, según su interpretación, el aumento de la productividad científica española en términos de artículos en revistas indexadas se debía mucho más a los “sexenios”, que al dinero destinado directamente a la investigación que en realidad solo ha crecido de forma significativa en este siglo. Lo curioso es que el incentivo en cuestión siempre ha supuesto para los investigadores mucho más una cuestión de prestigio que de remuneración económica. No por casualidad a los sexenios se les llamó desde un principio “gallifantes”, en referencia a los premios otorgados a los participantes en un concurso infantil que consistían en un muñequito. El término ya no se usa tanto, fundamentalmente porque los investigadores más jóvenes ni siquiera han oído hablar de este concurso presentado por Sardá.
Los sexenios son un buen ejemplo de cómo con unos pocos gallifantes o caramelos como incentivo los investigadores de este país, muy en especial los universitarios, hemos sido capaces de seguir la dirección que se nos marcaba, y con un coste económico muy bajo. En realidad, y desde un punto de vista salarial, los sexenios solo suponían a quien los conseguía cierta recuperación del poder adquisitivo perdido por subidas de sueldo siempre por debajo del IPC. Estoy seguro de que si en lugar de exigir publicaciones para obtener sexenios, se nos hubiese pedido, por ejemplo, registrar patentes, en este momento España sería uno de los países con mejor índice de patentes del mundo.
Pero el caramelo más reciente (de tamaño adoquín aragonés), ha venido de la mano de los Campus de Excelencia. En este caso nos daban un caramelo que nos podíamos comer, a ser posible agregadamente entre varios, con la condición de devolver otro, un poco mayor, cuando fuéramos mayores y personas excelentes. Como buenos chicos, nos hemos puesto de acuerdo para gestionar bien ese caramelo y que, a pesar de no ser muy grande, nos dure unos cuantos años. Mientras lo íbamos relamiendo lentamente, hemos conseguido tras alguna disputa inicial por el reparto, hacernos buenos amigos, e incluso hacer planes de futuro juntos. Claro, que no éramos conscientes de que, mientras nos empleábamos en el caramelo, nos han cambiado el profe. El nuevo profe, al que preocupan mucho las cuentas del cole, ha decidido que es mejor que le devolvamos el caramelo a medio chupar, y volver a envolverlo, no sea que le reprendan desde la dirección. Y eso que nuestros papis le habían asegurado que cuando fuéramos mayores les devolveríamos otro caramelo igual, un poco más grande.
Lo cierto es que, lejos de montar la marimorena, nos lo hemos tomado con resignación y hemos pensado que, ya que nos habíamos hecho tan amigos gracias al caramelo, vamos a seguir con nuestros planes de futuro juntos.
Hasta ahora ha sido aparentemente muy fácil, y rentable a pesar de lo que muchos dicen, movilizar a las Universidades con tan poca cosa. El problema es que ya nos han saturado de chuches, y lo peor, estamos cansados de que se nos engañe como a niños. ¿Alguien se imagina lo que se podría conseguir si, en lugar de darnos y, hasta solo enseñarnos caramelos, se pusieran medios y se orientaran en la dirección adecuada?. Claro que para eso hay que saber qué país se quiere y qué universidades éste necesita, y me temo que se está aún lejos de saberlo.