jueves, 10 de abril de 2014

Preparar el futuro o hurgar en el pasado

Los servicios y unidades de gestión de la investigación de las universidades españolas vienen sufriendo estos últimos años una sobrecarga de trabajo creciente. Esta podría ser hasta una buena noticia si fuera reflejo de un aumento en el número de proyectos de investigación o de las cantidades a gestionar. Nada de eso ocurre: por desgracia es consecuencia de un incremento de la carga de trabajo que suponen las cada vez más asfixiantes exigencias en la justificación económica de los proyectos y en las auditorías posteriores.

De forma sistemática se solicitan devoluciones de cantidades, en ocasiones irrisorias, por gastos supuestamente mal justificados y que tras la correspondiente alegación se quedan en la mayoría de los casos en una pérdida de recursos y de tiempo para un buen puñado de empleados públicos. Podrá decirse que si la justificación de gasto se hubiese hecho correctamente desde un principio, no se habría producido tal dispendio de recursos y tiempo, pero lo cierto es que cuando se audita un proyecto se aplican la mayor parte de las veces criterios nuevos sobre proyectos de investigación ejecutados hace más de un lustro, y para los que las reglas eran diferentes.

A ello se añade que los auditores suelen pertenecer a empresas subcontratadas por el Ministerio cuyo conocimiento de la Administración Pública es escaso, y el de la investigación más bien nulo.

Por encima de todo, lo que resulta verdaderamente triste y frustrante es que nadie se preocupe de evaluar los resultados científicos de los proyectos de investigación, o de si estos guardan relación o no  con la financiación recibida. El foco se pone, por ejemplo, en averiguar por qué un investigador ha dedicado cuatro días a un congreso que dura tres, sin reparar en que gracias a ello el viaje resultaba más barato.

Sin cuestionar por supuesto la necesidad de justificar y auditar adecuadamente el gasto público, a muchos nos parece que esto no deja de tener un fin puramente recaudatorio, que solo añade más frustración a todos los que nos dedicamos a la investigación. Debe ser que el afán controlador y fiscalizador es inversamente proporcional a los fondos que  se destinan a las ayudas (o rescates) a tenor que lo que ha ocurrido con la Banca. Por cierto, hemos tenido inspecciones en las que ha tenido que ser un banco el que certifique que un becario ha recibido su nómina, sin que la firma del Gerente de la UPNa fuera garantía suficiente de haberle pagado. Está claro que los bancos son para el Gobierno más de fiar que las Universidades.

sábado, 23 de noviembre de 2013

La UPNA dice SI al Instituto de Investigación Sanitaria de Navarra

La creación del Instituto de Investigación Sanitaria de Navarra (IISN) fue noticia de interés público y elemento de debate político en la primavera de 2011, y vuelve a serlo ahora más de dos años después. En aquel momento, porque la Universidad Pública de Navarra había sido, literalmente, ignorada en su creación y ahora porque no ha aceptado las condiciones con las que se le invita a formar parte del Instituto.

La UPNA ha hecho pública su decisión, tomada unánimemente por el más alto órgano de gobierno en el que está representada toda la comunidad universitaria, y, lo que es más importante , ha dejado claras las razones por las que la ha tomado, razones en las que pretendo abundar a continuación.

Cuando en 2011 la UPNA tuvo conocimiento del proyecto de creación de este Instituto consideró que no solo era conveniente que Navarra tuviera un organismo público de estas características, sino también necesario para el futuro a medio y largo plazo de la investigación sanitaria en nuestra Comunidad. En nuestro caso, se trataba de un interés genuino, porque aunque la existencia del IISN (en esencia un Instituto reconocido y acreditado por un organismo nacional) no es condición necesaria para el desarrollo de la investigación sanitaria en Navarra, su creación nos parecía de gran interés tanto para la Universidad Pública de Navarra y sus investigadores como para los investigadores del sistema sanitario público.

Nos parece interesante porque no podemos ocultar que la Investigación en temas de salud en Navarra, la pública me refiero, perdió el tren hace muchos años. Prueba fehaciente de la debilidad de la investigación pública en salud es el hecho de que, teniendo en cuenta los requisitos que la normativa exige para la creación de un IIS, sería imposible en la actualidad en la Comunidad Foral de Navarra constituir tal instituto sin el concurso de la sanidad privada. Pero el IIS, aunque sea en sí un elemento valioso para la investigación, no se puede ver como la panacea para que el sector público vuelva a engancharse a ese tren.

Y es que también creemos, y así lo hemos defendido, que resultaría ingenuo pensar que una investigación sanitaria pública residual, al lado de una privada con mucha más fuerza, vaya a crecer en un instituto en el que al socio privado se le otorgan prerrogativas que ninguno de los otros socios públicos, UPNA y Gobierno de Navarra tendrían.

Me refiero, y esto es lo que la UPNA ha defendido en todo este tiempo,  al derecho de veto implícito que subyace en la composición y formas de votación del Patronato en cuestiones tan relevantes como modificaciones estatutarias, elección del director científico, o determinación de líneas de investigación, por ejemplo. Este es el meollo de la cuestión: más allá del juego de cifras que a veces se manejan descontextualizadas (patronato 50% público, 50% privado, 2/3 de mayoría cualificada para las decisiones importantes), lo importante desde nuestro punto de vista es que un Instituto de Investigación Sanitaria que aglutine toda la investigación de Navarra en este ámbito y que maneje, no nos engañemos, financiación mayoritariamente pública, no debe dar semejante capacidad de decisión estratégica a una entidad privada.

Ello no significa que una entidad privada sin ánimo de lucro, cualquiera que sea, y que pertenezca a un instituto de estas características no pueda obtener recursos económicos y apoyo de todo tipo si sus proyectos tienen el nivel científico exigido y se enmarcan en las líneas y objetivos estratégicos determinados por el centro. Pero precisamente la clave radica en la distinción de estas dos cuestiones. Las líneas estratégicas deben definirse fundamentalmente en el ámbito de lo público, teniendo en cuenta por supuesto a otros actores. ¿Cómo si no se han elaborado el Plan Estratégico de Salud o los Planes Tecnológicos de Navarra?. Respecto del nivel científico, todos los investigadores tenemos asumido e interiorizado que competimos con otros para conseguir fondos. Eso sería así dentro del instituto, pero está claro que no todos parten en las mismas condiciones ni por tanto tienen las mismas posibilidades.

Llegados a este punto, habrán podido comprobar que aún no me he referido a la investigación o los investigadores de la UPNA. Y es que, y eso queda patente en el Acuerdo de Consejo de Gobierno, nuestro planteamiento no ha sido nunca qué ganaría o perdería nuestra institución aceptando estar en el IIS en estas condiciones, ni si nuestro peso en él ha de ser mayor del que se nos otorga.

En la UPNA somos plenamente conscientes de nuestro peso relativo en la investigación sanitaria.  Es cierto que somos ambiciosos de cara al futuro, como no podía ser de otro modo, y seguimos trabajando en situarnos en el ámbito de la investigación sanitaria en el nivel de excelencia en el que ya nos hemos situado en otros ámbitos científicos en nuestros 25 años de vida.  Por ello la UPNA a pesar de no contar, de momento, con una Facultad de Medicina ha hecho una apuesta clara por la investigación en salud y seguirá por tanto buscando las colaboraciones y financiación necesarias para mejorar los magníficos resultados conseguidos.
Nuestra postura es clara. Como también parece claro el apoyo mayoritario de los investigadores del SNS a la propuesta del Departamento de Salud. La postura es muy comprensible desde la óptica de quien ve en el IIS una oportunidad de salir de una situación en la que su investigación se desarrolla con grandes dificultades. Habría que preguntar a todos los sanitarios que ahora no pueden investigar pero aspiran a hacerlo si se sentirán cómodos en un IIS como el que se les ofrece.

Dicho todo lo anterior, hemos de valorar muy positivamente el esfuerzo realizado por el Departamento de Salud del Gobierno de Navarra intentando conseguir un acuerdo entre todas las partes, aunque seguimos sin entender la razón última de por qué la dirección estratégica de un organismo público tiene que depender del veto de una entidad privada.  No nos queda duda, y así se nos ha hecho saber, de que su deseo es que formemos parte del futuro IIS. Y se nos pide que reconsideremos nuestra postura, y eso es lo que ya hemos hecho con un segundo Consejo de Gobierno para tratar monográficamente este asunto. 


Y hemos dicho, rotundamente, que sí queremos estar en el IIS, pero no en estas condiciones. La solicitud de reconsiderar debe apuntar ahora en otras direcciones de las que, por cierto, todavía no conocemos su posición ni sus razones. El Departamento de Salud debiera explicar por qué renuncia a ese liderazgo público, y la Universidad de Navarra qué le impediría aceptarlo.

sábado, 15 de diciembre de 2012

Sobre Investigación, Transferencia e Innovación: Bach o Mastropiero

Siempre me ha parecido ver muchas analogías entre  música e investigación. No en vano, ambas actividades implican una enorme creatividad (si son de calidad). He conocido muchos grupos, ya sea de rock, música clásica,...que difícilmente podían cubrir gastos haciendo lo que verdaderamente les gustaba y hacían bien, limitándose a tocar ante unos pocos incondicionales, colegas y familiares (ya se sabe fools, family and friends). En consecuencia tenían que intentar ganarse la vida tocando en fiestas de pueblos, en bodas y en otras celebraciones. Vamos, que "transferían" su conocimiento y virtuosismo en "innovación" (lo que el mercado demanda y compra), con la esperanza de poderse ganar algún día la vida exclusivamente con su arte. Alguien podrá argumentar que tocar en bodas o en festejos es una actividad muy digna con la que, si uno es bueno, puede hasta ganarse un buen dinero. Totalmente de acuerdo; pero para eso, seguro que no es necesario sacrificarse, hacer una carrera de piano, formarse con una beca en el extranjero, etc, etc. Una cosa es hacer música, y otra tocar canciones.
Viene a cuento esta analogía para evidenciar el riesgo enorme que hoy corre la investigación. Bajo los mantras de la transferencia y la innovación, a veces no hay sino una presión a los grupos de investigación para que hagan actividades por encargo y meros servicios que se apoyan solo en sus conocimientos y capacidades, pero no en su genuina labor creativa e investigadora, dejando esta última en un segundo plano. Una cosa es intentar buscar  una aplicación (social o económica) y rentabilidad de la investigación lo más inmediata posible, o incluso orientar la investigación a sectores o problemas concretos, y otra muy distinta pensar que la investigación como mera generadora de conocimiento o de tecnología no tiene sentido, y por tanto no financiarla. Además, es necesario asumir que mucha de la investigación básica que se realice, y por tanto se financie, puede no conducir a ningún resultado, pero sirve de soporte a descubrimientos radicales en beneficio de la humanidad. En nuestra mano está elegir si queremos solo la inmediatez de los resultados poniendo en riesgo el futuro, o apostar por apoyar de verdad la investigación . Elegir entre intentar tener un  Johan Sebastian Mastropiero (*) o un Johan Sebastian Bach.

(*) Johan Sebastian Mastropiero, es el personaje imaginario descrito por el grupo Les Luthiers en los siguientes términos "Toda vez que -por necesidades económicas- Mastropiero se vio obligado a componer música a pedido o por encargo, produjo obras mediocres e inexpresivas. Por el contrario, cuando sólo obedeció a su inspiración, jamás escribió una nota."

lunes, 10 de diciembre de 2012

¿Otro castigo a la Investigación?

La semana pasada recibimos una resolución del Ministerio de Industria, Energía y Turismo por la que se denegaba una ayuda de la que previamente habíamos recibido comunicación de concesión (provisional). La razón aducida tiene que ver con el incumplimiento por parte de la Comunidad Foral de Navarra de los objetivos de estabilidad presupuestaria, y que ha derivado en un informe negativo por parte del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas. Una situación similar ya la habíamos sufrido en la convocatoria de 2011 del Programa de Campus de Excelencia, en la que también se nos concedió provisionalmente la ayuda, como a muchas otras universidades, para posteriormente no recibir un solo euro tras la intervención de Hacienda.
La diferencia viene ahora derivada de que se trata de una subvención, y no de un crédito como en el caso del Campus de Excelencia, y aunque la cantidad en cuestión es pequeña, unos 1.800 €, hace temer que peligren también las subvenciones de proyectos del Plan Nacional de Investigación por un valor cercano en nuestro caso a 1 M€.
No sé si los investigadores universitarios tenemos tanta casta como nuestro lenguaraz ministro Wert que "como los toros bravos se crece ante el castigo", pero de confirmarse estos temores, esto sería un bajonazo a la investigación de este país.

jueves, 4 de octubre de 2012

Más sobre Excelencia en Investigación

En mi última entrada me refería al encuentro de la UIMP sobre la Excelencia en Investigación, sobre el que vuelvo en esta nueva entrada. Resultó significativo que muchos de los ponentes iniciaban su intervención analizando las acepciones y la etimología de la palabra "excelencia", para a continuación intentar acotar qué era la excelencia investigadora. Lo único que pareció claro de todo ello, al menos a mí, es que excelente es lo que sobresale del conjunto, sin que esté nada claro cuánto debe sobresalir y cómo se mide esto. Excelente es por tanto una parte, necesariamente pequeña, del conjunto en que se compara. Un magnífico ejemplo, o contraejemplo más bien, es el programa de Campus de Excelencia Internacional. Después de tres años de convocatorias, no hay prácticamente ninguna universidad (pública) que se haya quedado fuera de un Campus de Excelencia, si bien es verdad que no todos los Campus son de la misma categoría (Regional, Prometedor,..). Es obvio que si todos son de excelencia ninguno sobresale, con lo que tampoco puede ser excelente. Ejemplos similares podemos encontrar en los doctorados con mención de excelencia, y en otras convocatorias que sin llevar ese calificativo, lo asumían implícitamente.
Así que me temo que estas nuevas pretensiones de apostar por la excelencia acaben siendo de nuevo café para todos, con el agravante de que habrán dejado por el camino una gran parte de ofendidos en el colectivo de investigadores, y a todos agotados por someternos al enésimo proceso de evaluación. Para eso sería mucho mejor, como he dicho en otro momento, intentar en primer lugar elevar el nivel global de la investigación de este país y primar especialmente a quien destaque (si antes hemos evitado que se vaya).
Otro ejemplo de excelencia, y este sí que de verdad, es el logrado con los programas ICREA e Ikerbasque, de los que se habló también en Santander. Son dos ejemplos similares que muestran la clara visión y apuesta por la investigación que han tenido en Cataluña y en la CAV. Es tan simple como poner dinero encima de la mesa para contratar a investigadores, sobre todo jóvenes con enorme potencial y aportarles las condiciones necesarias para desarrollar un proyecto a medio plazo, independientemente de su origen, del área de investigación, y del centro al que se incorporen. Cuando la mayoría ha apostado por atraer inversiones que en muchos casos se van, o aportan solo puestos de trabajo a corto plazo, la decisión en estos casos ha ido por traer y anclar verdadero talento con resultados tangibles, eso sí, no a corto plazo. Y con esto no digo que no haya que intentar traer inversiones. Las cifras que aportaron son suficientemente elocuentes. En el caso de ICREA el coste de todo el programa en 2011 fue de 26,2 M€, mientras los fondos obtenidos por los investigadores ICREA fueron 48,4 M€, de los que la mitad aproximadamente provienen de fuera de nuestro país. A ello hay que añadir un buen número de patentes de las que 10 se licenciaron a empresas.
No haré una regla de tres, en función a nuestro tamaño relativo, para ver lo poco que costaría tener un programa así en Navarra.

lunes, 1 de octubre de 2012

La Excelencia en la Investigación

Hace escasas fechas se celebró en Santander, en el marco de los cursos de verano de la UIMP, un encuentro sobre la Excelencia en la Investigación. Como suele ser habitual en estos encuentros, el interés principal, más allá del tema de debate, se derivaba de la presencia de responsables de los Ministerios de Economía y Competitividad, y Educación, Cultura y Deporte. Ya en foros anteriores se venía transmitiendo por parte de estos responsables el mensaje de que en tiempos de pocos recursos como los que vivimos no se puede seguir financiándolo todo y se debe apostar por la investigación de "excelencia". Visto desde la barrera, el argumento de priorizar en tiempos de escasez aquello que es excelente puede resultar plausible. Sin embargo un análisis de la realidad de la investigación española hace que el argumento se debilite. Ciertamente nuestro país había conseguido una amplia base investigadora que le ha colocado en el nivel internacional acorde con su desarrollo económico, al menos en términos de producción científica. Sin embargo no hemos logrado, salvo contadas excepciones, destacar y liderar líneas punteras de investigación. Todo el mundo está de acuerdo en que lograr esto último requiere que esa base esté suficientemente consolidada y alimentada, cosa que por desgracia no ocurre en nuestro país con una trayectoria investigadora todavía muy corta. Recurriendo al símil futbolístico, no es posible generar grandes jugadores estrella si no se parte de una amplia base de jugadores, formados desde tempranas edades, y se espera el tiempo necesario .
Por ello, los efectos de esta decisión pueden ser devastadores para nuestro sistema, y de hecho algunos efectos concretos ya se empiezan a notar. En la convocatoria de proyectos del Plan Nacional han quedado fuera de la financiación un buen número de proyectos de I+D propuestos por grupos con amplias trayectorias que, hasta la fecha, habían venido recibiendo financiación de forma consistente. Es sabido además que el no disponer de un proyecto financiado del Plan Nacional tiene un efecto dominó en otras convocatorias en las que acreditar ese proyecto es condición necesaria. Pero por encima de todo está la desmotivación que esos investigadores senior pueden sentir tras mantener líneas de investigación activas durante un buen número de años y, de repente, ver cómo dejan de ser apoyadas. Para investigadores jóvenes puede suponer aún una desmotivación mayor.
Por ello, parece que tendría más sentido intentar mantener el sistema de ciencia financiado en toda su base, manteniendo los mismos criterios de calidad utilizados hasta la fecha, aún con una financiación menor. Los grupos y centros más potentes siempre tendrán mejores opciones de obtener financiación en convocatorias europeas.
Pero en el fondo, todo el debate sobre la financiación sigue ocultando los verdaderos problemas estructurales que aquejan a la investigación en España, y muy en particular a las Universidades, como mayores productores de ciencia en nuestro país. Ya casi nadie cree que la Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación, y una de sus hijas, la Agencia Estatal de Investigación vayan a arreglar gran cosa, totalmente anuladas en la práctica por los corsés de la LOU, la legislación laboral (a la que se ha añadido la casi imposibilidad de contratar nuevo personal), Ley de Extranjería y un sinnúmero de trabas de todo tipo. Este periodo de crisis sería una buena oportunidad para intentar arreglar todo esto aunque, a la vista de cómo está legislando este gobierno, casi mejor que no toquen nada.

viernes, 31 de agosto de 2012

Tesis en 3 Minutos

Acaba de difundirse la convocatoria del concurso "Tesis en 3 Minutos", organizada desde el Vicerrectorado de Investigación, con la Unidad de Cultura Científica. La idea fue aportada por Juan Antonio Blanco, investigador del Departamento de Ciencias del Medio Natural, en la reunión que sobre cuestiones de divulgación y difusión científica congregó a un buen número de investigadores de la Universidad Pública de Navarra.
La idea primigenia es relativamente reciente (Universidad de Queensland, Australia, 2008), y desde entonces viene llevándose a cabo con éxito en varias universidades del mundo anglosajón. Creemos que esta es la primera edición en el mundo de habla hispana, y desde luego en España. En nuestro caso además hemos ampliado las modalidades para incluir, en categorías separadas, proyectos fin de carrera y trabajos fin de máster.
El desafío que plantea no es desde luego desdeñable. Cualquiera que haya leído una tesis doctoral, o simplemente haya participado en un proyecto de investigación, sabe de la dificultad que entraña sintetizar en tan corto espacio de tiempo lo esencial de su trabajo, y además hacerlo accesible e inteligible al gran público. No se trata de trivializar un trabajo de una enorme dificultad y complejidad, sino de transmitir al oyente el objetivo último, la utilidad y el interés de la labor de investigación llevada a cabo. Con ello, se pretende además concienciar a los jóvenes investigadores de la necesidad de aprender a transmitir a la sociedad la importancia de la investigación, y justificar el apoyo que de ésta recibimos. También creemos importante que investigadores de ámbitos muy diferentes puedan conocerse y conocer otros temas y formas de hacer investigación.
El concurso recibe el apoyo económico de la FECYT, que ha valorado muy positivamente la propuesta. Confío en que esta experiencia resulte un éxito, que pueda mantenerse en próximos cursos, y quizás extenderse geográficamente.