No hace mucho más de tres años, ya en plena crisis, el entonces Secretario de Estado de Investigación, Marius Rubiralta, nos contaba en una sectorial de investigación su reunión con responsables del sector financiero en la que directores de bancos y cajas le decían que, tal como ya estaban haciendo ellos, las Universidades debíamos fusionarnos para ser mejores y más eficientes. No se si hoy, tras meses en los que toda nuestra confianza en el supuestamente mejor sistema bancario del mundo se ha desmoronado, se atrevería a decir eso.
La actitud de Rubiralta, y que, reconozcámoslo, mostramos en mayor o menor medida todos los miembros de la comunidad universitaria, es un ejemplo de hasta qué punto sufrimos un cierto complejo de inferioridad respecto del denominado mundo productivo en términos de eficiencia, eficacia, productividad, rentabilidad, etc. Visto lo visto con el sistema financiero, más vale que no nos miremos en ese ejemplo. Yo desde luego no sé de ningún rector que (habiendo hecho una buena o mala gestión) se haya retirado con una pensión millonaria. Tampoco sé de ningún compañero que se haya prejubilado con su sueldo completo a los cincuenta años. No creo que tengan que rescatarnos, porque gastamos lo que tenemos.Y desde luego, es posible que las universidades españolas no estén las mejores situadas en los rankings internacionales, pero es impensable que nuestra calificación baje tanto como lo ha hecho la de Moody´s de los bancos y cajas españoles.
Es evidente que tenemos mucho que aprender de todos, incluidos los bancos, pero por favor dejen de vendernos modelos y ejemplos que no sirven.
martes, 26 de junio de 2012
jueves, 14 de junio de 2012
Sobre Empresa y Universidad (I)
Las mentiras tienen la propiedad de que cuando se repiten un determinado número de veces, acaban pareciendo verdades. Las verdades por el contrario se convierten en obviedades, y terminan por pasar desapercibidas. Pero ¿cómo se distinguen las primeras de las segundas?. Muy fácil: la primeras necesitan que alguien (que sabe que no son verdad, pero le interesa) las siga repitiendo.
Esto es lo que ocurre cuando se habla sobre la relación entre la Universidad y el denominado sector productivo. Soy incapaz de recordar el número de jornadas, reuniones, seminarios, etc a los que he asistido o incluso participado como ponente en los que, invariablemente, el punto de partida del debate es la "desconexión entre la universidad y la empresa", la "escasa transferencia de conocimiento de la universidad al sector productivo", la "lejanía de la I+D universitaria de las necesidades de las empresas", y un largo etcétera de lugares comunes.
No puede ser que en veinte años, que son más o menos los que llevo oyendo estas cosas, haya quien siga empeñándose en mantener este tipo de afirmaciones cuando el cambio de la Universidad en esta cuestión, y en muchas otras, haya sido radical, y me atrevo a decir que proporcionalmente mucho mayor que el del, vuelvo a repetir, sector productivo español. ¿O es que alguien duda de que gran parte de la culpa de nuestra situación la tiene el apego a no moverse del sector del ladrillo?
Y para demostrar lo que estoy diciendo sobre la relación Universidad-Empresa, aunque para mi sea una obviedad, vayan los datos más recientes, compilados en el último informe de la Fundación CyD, no especialmente caracterizada por dar jabón a las Universidades:
- Del I+D que se lleva a cabo en las Universidades, el 8% de su financiación proviene del sector privado (empresas que contratan a la Universidad), cifra superior a la de la media de la UE-15 (6,5%), a la de EEUU (6%), y similar, por ejemplo, a la de Canadá. El 8% se convierte en un 36,5% si nos circunscribimos a Ingeniería y Tecnología.
- De las empresas innovadoras, que se apoyan en socios, más del 35% cuentan con las Universidades, que es el segundo socio en importancia tras los proveedores, y por encima de Centros Tecnológicos, consultoras, etc.
- La cifra anterior se eleva a más del 50% para empresas de ámbitos estratégicos como Farmacia, Energía y TICs, y también, independientemente del sector, para empresas de más de 250 empleados.
Claro que para tener una buena y productiva relación hay que probar e intentarlo. Y en el caso de la Universidad Pública de Navarra, quienes lo han hecho muestran mayoritariamente su satisfacción de la relación, tal como se muestra en un estudio realizado. Estaremos encantados de que los que no han tenido oportunidad, lo intenten.
Por cierto, sigo dispuesto a participar en jornadas del tipo a las citadas más arriba que, a buen seguro, se seguirán organizando.
Esto es lo que ocurre cuando se habla sobre la relación entre la Universidad y el denominado sector productivo. Soy incapaz de recordar el número de jornadas, reuniones, seminarios, etc a los que he asistido o incluso participado como ponente en los que, invariablemente, el punto de partida del debate es la "desconexión entre la universidad y la empresa", la "escasa transferencia de conocimiento de la universidad al sector productivo", la "lejanía de la I+D universitaria de las necesidades de las empresas", y un largo etcétera de lugares comunes.
No puede ser que en veinte años, que son más o menos los que llevo oyendo estas cosas, haya quien siga empeñándose en mantener este tipo de afirmaciones cuando el cambio de la Universidad en esta cuestión, y en muchas otras, haya sido radical, y me atrevo a decir que proporcionalmente mucho mayor que el del, vuelvo a repetir, sector productivo español. ¿O es que alguien duda de que gran parte de la culpa de nuestra situación la tiene el apego a no moverse del sector del ladrillo?
Y para demostrar lo que estoy diciendo sobre la relación Universidad-Empresa, aunque para mi sea una obviedad, vayan los datos más recientes, compilados en el último informe de la Fundación CyD, no especialmente caracterizada por dar jabón a las Universidades:
- Del I+D que se lleva a cabo en las Universidades, el 8% de su financiación proviene del sector privado (empresas que contratan a la Universidad), cifra superior a la de la media de la UE-15 (6,5%), a la de EEUU (6%), y similar, por ejemplo, a la de Canadá. El 8% se convierte en un 36,5% si nos circunscribimos a Ingeniería y Tecnología.
- De las empresas innovadoras, que se apoyan en socios, más del 35% cuentan con las Universidades, que es el segundo socio en importancia tras los proveedores, y por encima de Centros Tecnológicos, consultoras, etc.
- La cifra anterior se eleva a más del 50% para empresas de ámbitos estratégicos como Farmacia, Energía y TICs, y también, independientemente del sector, para empresas de más de 250 empleados.
Claro que para tener una buena y productiva relación hay que probar e intentarlo. Y en el caso de la Universidad Pública de Navarra, quienes lo han hecho muestran mayoritariamente su satisfacción de la relación, tal como se muestra en un estudio realizado. Estaremos encantados de que los que no han tenido oportunidad, lo intenten.
Por cierto, sigo dispuesto a participar en jornadas del tipo a las citadas más arriba que, a buen seguro, se seguirán organizando.
jueves, 31 de mayo de 2012
XII Premio Talgo a la Innovación Tecnológica
Ayer tuve ocasión de asistir en Madrid, en representación de la UPNa, al acto de entrega del Premio Talgo a la Innovación Tecnológica, que fue otorgado al proyecto presentado por un grupo multidisciplinar de investigadores de nuestra Universidad (Francisco Falcone, Mario Sorolla, Antonio López, Jesús Villadangos, Miguel Beruete y José Javier Astraín). El acto fue presidido por la ministra Ana Pastor, lo que da una idea de su relevancia. A la satisfacción y orgullo por el premio, como Vicerrector de Investigación, se unía en este caso una alegría personal por tratarse de investigadores que son, o han sido, compañeros cercanos de departamento, alumnos y, en un caso, doctorandos míos. No es el primer galardón importante que reciben, ya sea individual o colectivamente, y seguro que no es el último.
Estos acontecimientos dan pie a muchas reflexiones, pero yo en este caso destacaré dos. Por un lado me parece relevante que los galardonados sean mayoritariamente investigadores de la "cantera" de la propia Universidad. Buenos alumnos, que se han convertido en excelentes profesionales con curriculums brillantes, a los que ahora se ha añadido este premio. Cuando se esgrime la endogamia como uno de los mayores males de nuestro sistema universitario, ejemplos como este demuestran que la endogamia no es en sí misma negativa, si nuestros investigadores, como es el caso, han ejercitado una importante movilidad incluso más allá del ámbito puramente académico.
La otra reflexión surge de un "detalle" del acto (tal como lo calificó la responsable de protocolo), que consistió en eliminar el nombre de pública de nuestra universidad en los discursos tanto de la ministra, como del presidente de Talgo. Y eso que en su discurso de agradecimiento Fran Falcone remarcó por tres ocasiones lo de Universidad Pública de Navarra para que no hubiese la menor duda. Está claro que tenemos un problema con el nombre que nos hace perder muchísima visibilidad. Entre eso, y que algunos tampoco quieren (ni) vernos, no nos queda otra que redoblar nuestros esfuerzos para mostrar todo lo bueno, que es mucho, que se hace en nuestra Universidad Pública de Navarra.
Estos acontecimientos dan pie a muchas reflexiones, pero yo en este caso destacaré dos. Por un lado me parece relevante que los galardonados sean mayoritariamente investigadores de la "cantera" de la propia Universidad. Buenos alumnos, que se han convertido en excelentes profesionales con curriculums brillantes, a los que ahora se ha añadido este premio. Cuando se esgrime la endogamia como uno de los mayores males de nuestro sistema universitario, ejemplos como este demuestran que la endogamia no es en sí misma negativa, si nuestros investigadores, como es el caso, han ejercitado una importante movilidad incluso más allá del ámbito puramente académico.
La otra reflexión surge de un "detalle" del acto (tal como lo calificó la responsable de protocolo), que consistió en eliminar el nombre de pública de nuestra universidad en los discursos tanto de la ministra, como del presidente de Talgo. Y eso que en su discurso de agradecimiento Fran Falcone remarcó por tres ocasiones lo de Universidad Pública de Navarra para que no hubiese la menor duda. Está claro que tenemos un problema con el nombre que nos hace perder muchísima visibilidad. Entre eso, y que algunos tampoco quieren (ni) vernos, no nos queda otra que redoblar nuestros esfuerzos para mostrar todo lo bueno, que es mucho, que se hace en nuestra Universidad Pública de Navarra.
viernes, 18 de mayo de 2012
¿Quién ha dicho que no hay dinero para I+D?
Al menos para algunos sí que lo hay. Leemos en
el anexo del “Acuerdo
entre UPN y PSN-PSOE para dinamizar la economía y el empleo en
Navarra….”, que se
consigna una cantidad de casi 206 Millones de Euros para “Nuevos
Centros de
Investigación UN de Ingeniería Biomedica, Enfermedades Olvidadas y
Nutrición-Dietética. Inversión y Funcionamiento”. Para tener una referencia, esa cantidad es,
por ejemplo,
superior a lo que está previsto destinar al IV Plan Tecnológico de
Navarra para
los próximos cuatro años (170 M€), y a la prevista para financiar
la UPNa en
2012 (60 M€). Sencillamente, no lo entiendo.
Por si alguien no lo sabe UN es el acrónimo de
Universidad
de Navarra.
martes, 24 de abril de 2012
Proyecto Mid-Frail y divulgación científica
Es una buena noticia que un proyecto en el que participa la Universidad Pública de Navarra, en este caso dirigido por el profesor Mikel Izquierdo, aparezca reseñado en medios de comunicación como El País o el Boletín Madri+d. A la calidad e interés del proyecto se une que se trata de un tema relacionado con la salud, en particular de las personas mayores, que lo hace más atractivo para el gran público.
Aunque esta última circunstancia no se da en muchos casos, sí que es cierto que en todos los campos de investigación es posible presentar resultados y proyectos solo inteligibles en su totalidad para expertos, de una manera comprensible para la mayoría. En esto los investigadores debemos hacer un esfuerzo para mostrar los resultados de nuestro trabajo de una forma menos técnica y más accesible. Es parte de nuestra obligación con la sociedad y, en ultima instancia, puede suponer una mejora de nuestra imagen y un retorno para nuestras investigaciones.
El miércoles pasado tuvimos en la UPNa una reunión con investigadores y profesores interesados en actividades de difusión y divulgación científica donde se debatieron estas cuestiones. Surgieron algunas ideas y propuestas interesantes que intentaremos poner en práctica, y que se sumarán a otras muchas actividades que se vienen desarrollando.
Aunque esta última circunstancia no se da en muchos casos, sí que es cierto que en todos los campos de investigación es posible presentar resultados y proyectos solo inteligibles en su totalidad para expertos, de una manera comprensible para la mayoría. En esto los investigadores debemos hacer un esfuerzo para mostrar los resultados de nuestro trabajo de una forma menos técnica y más accesible. Es parte de nuestra obligación con la sociedad y, en ultima instancia, puede suponer una mejora de nuestra imagen y un retorno para nuestras investigaciones.
El miércoles pasado tuvimos en la UPNa una reunión con investigadores y profesores interesados en actividades de difusión y divulgación científica donde se debatieron estas cuestiones. Surgieron algunas ideas y propuestas interesantes que intentaremos poner en práctica, y que se sumarán a otras muchas actividades que se vienen desarrollando.
martes, 17 de abril de 2012
Los argumentos del ministro Wert
Me permitiré
utilizar en este caso, y sin que sirva de precedente, una
expresión muy común en los programas del corazón cuando algún
invitado quiere decirle a otro que miente. No sé si la expresión
se usa porque queda más fino, o porque con eso se puede evitar
una acusación por calumnias. En todo caso y ante datos y
argumentaciones sobre el sistema universitario español más propias
de tertuliano que de un Ministro de Educación, solo queda responderle con otra
frase de tertulia: "eso es incierto". Eso es lo que, con datos ciertos y argumentos sólidos, se le dice implícitamente en el magnífico artículo de José Antonio Pérez y Juan Fernandez Armenteros publicado en El País.
Por cierto en todo el argumentario del Ministro, la investigación ni está ni se le espera.
Por cierto en todo el argumentario del Ministro, la investigación ni está ni se le espera.
miércoles, 11 de abril de 2012
Campus de Excelencia-Las formas también importan
No quiero resultar destructivo sobre una iniciativa que nació bienintencionada, y que creo está produciendo efectos positivos sobre el sistema universitario. En nuestro caso, soy además un firme convencido de que el proyecto Iberus va a tener un enorme impacto en las universidades que participamos en él, y para ello estamos dedicando importantes esfuerzos.
Sin embargo las dudas surgen cuando uno se pregunta si para llegar a este punto era necesario semejante "montaje". Las universidades, y también los ministerios correspondientes, hemos invertido un enorme esfuerzo en términos de horas de trabajo y en recursos económicos para conseguir cantidades económicas que, siendo generosos, pueden calificarse de modestas. Eso sin olvidar que se trata de créditos que hay que devolver. La gestión de los fondos no es, para variar, fácil, y las universidades que han tenido que pasar por el calvario de las justificaciones pueden acreditarlo.
Estoy seguro de que si alguien se tomara la molestia de calcular los costes de todo lo invertido, resultaría una cantidad nada despreciable con relación a lo obtenido (insisto, como créditos).
En todo caso, un aspecto importante del programa CEI que me gustaría comentar aquí tiene que ver con ciertos aspectos formales del proceso: las evaluaciones y justificaciones recibidas desde la comisión que evaluó los proyectos presentados eran de una pobreza notable, y no era acorde con la envergadura de los proyectos presentados . Los actos públicos de presentación de proyectos se parecían más a un concurso tipo "Tú sí que vales", que a un acto académico (con jurado ausente en algún caso), en los que muchos universitarios nos sentimos avergonzados. Y como último ejemplo, la carta que adjunto: ni se nombra al Rector, ni a la Universidad, ni a la Comunidad Autónoma. Es una carta tipo, igual para todos, con firma escaneada. ¿Es serio decirle de este modo a un Rector, a su Universidad, y a su Comunidad Autónoma, que deja de financiársele un proyecto tan importante como este?. Las formas son en la vida muy importantes porque reflejan la consideración que del otro tiene quien las utiliza.
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